Jazz en Ruta (JzeR). Kind of blue -Miles Davis-
Me gusta el jazz. Es más, me encanta. Casi toda la música que escucho es jazz y prácticamente el 95% de los discos que tengo se podrían calificar de jazz. Y el resto, casi también. Por eso acaba resultando raro que, de todas las entradas que he hecho sobre Música, en casi ninguna he hablado de jazz directamente. Quizás sea porque dudo que a nadie de los que están “ahí darrere” le vaya interesar, pero bueno, quién sabe…
En general es durante el viaje en coche Uni-casa, casa-Uni cuando más música escucho. Cada uno o dos días cojo un disco de la estantería y lo escucho durante el trayecto. Pues nada, que voy a ver si hago un comentario de los discos que voy escuchando.
Para empezar, hecho a propósito, he elegido Kind of blue, de Miles Davis. Ha sido desde que me lo compré mi disco preferido, pero después de ampliar miras y, sobre todo, de escuchar mucho más, ha pasado de ser el disco fabuloso e imprescindible a convertirse en un disco fabuloso e imprescindible.
Kind of blue, según tengo oído, tiene el mérito de ser el disco más vendido de la historia del jazz, cosa que, aunque en general no suele ser indicativo de gran disco, para una música minoritaria como ésta quizás sí lo sea. Se grabó en el 1959 en los estudios de Rudy van Gelder, un genial ingeniero de sonido de la época, y los músicos de la sesión fueron, nada más y nada menos que Miles Davis (tp), John Coltrane (ts), “Cannonball” Adderley (as), Bill Evans (p), Paul Chambers (b) y Jimmy Cobb (bt). Casi ná; una de las mejores bandas de la historia del jazz.
Podría escribir mucho, demasiado, sobre el disco, sobre todo porque he hablado y oído hablar mucho de él. Además, por si fuera poco, hace años me compré el libro que Ashley Kahn escribió sobre el disco, sus protagonistas, la grabación, etc.
En Kind of blue encontramos un jazz relajado, de baladas y medios tiempos (ese tiempo en el que fácilmente puedes caer en la monotonía y aburrir al personal), pero tocado de manera elegante, fresca –cool– y fluida.
El disco fue el pionero en hacer lo que se ha llamado Jazz Modal, una clasificación “fácil” de percibir pero difícil de explicar. Digamos que la música evita “florituras armónicas” y los solistas improvisan a base de modos y no de escalas, permitiéndoles una mayor libertad.
El disco se compone de cinco canciones, de las que solo destacaré las cinco:
1. So what. Diría que es la canción que mejor muestra lo que es el jazz modal: dos acordes menores y ya está. Es una de las primeras canciones (si no la primera) en la historia del jazz en la que la melodía la lleva el bajo, con esa reconocible rítmica de “Du-dum-du-dum-du-dum-du-duru… sooo what!”. El solo de Miles será posiblemente de los más estudiados a nivel académico: pocas notas, solo las justas y en los momentos oportunos. Genial.
El video es algo diferente al original en estudio: el tempo es algo más rápido, el pianista no es Bill Evans, hay unos trombonistas que desconozco y el solo de Miles no es el mismo del que he hablado, obviamente.
2. Freddie the Freeloader. Un blues sutil pero cool. No sé porqué, pero el solo de piano (que en esta canción toca Wynton Kelly) me lo sé casi de memoria; es perfecto. Además, la irrupción de Coltrane en su solo con sus “chorros de notas” le da el punto de contraste al tema. Dicen que el éxito de la banda se debía en gran medida al adecuado contraste entre los delicados solos de Miles y los frenéticos solos de Coltrane.
3. Blue in green. Una balada preciosa, que todavía me cautivó más después de conocer su armonía, aparentemente enrevesada pero siempre bailando alrededor del “modo”. El solo de Evans es cautivador, pero ojo con el solo de Coltrane; siempre he pensado que cuando “se tranquiliza” es capaz de hacer solos bellísimos.
4. All blues. El corte más largo del disco (casi 12 minutos) pero que no se hace para nada aburrido. Un tema sencillo y pegadizo seguido de fantásticos solos. El tiempo en 6/8 que marca Jimmy Cobb contribuye a que el tema fluya de principio a fin sin altibajos.
5. Flamenco sketches. Posiblemente este sería la única canción que se podría salir de la selección. Se trata de una balada un tanto particular: no hay melodía. Es de nuevo otro claro ejemplo de jazz modal. El tema se compone de cinco acordes sobre los que el músico improvisa con total libertad.
En fin, que todo está magnífico: tanto los temas como los atinados solos de Miles, las generosas frases de Coltrane, los solos bluesy de “Cannonball”, los acordes minimalistas de Bill Evans y la sólida sección rítmica, Chambers y Cobb, que lleva en volandas al resto.
Sin embargo, hay gente a la que el disco no les dice gran cosa, digamos que lo encuentran algo “soso”. Un amigo contrabajista, por ejemplo, me dijo: “Lo que tiene el disco es que están Paul Chambers y Jimmy Cobb en la sección rítmica y eso camina que da gusto”. Tiene razón sí, el disco fluye magníficamente, como indica la crítica en Allmusic. Y es que, en realidad, Kind of blue no tiene nada que destaque especialmente. Se trata de un disco sencillamente genial.
13 setembre, 2008 a les 12:47
Yo creo que la grandeza de un disco como este es la manera en la que empastan los sonidos de estrellones del jazz como son todos los integrantes de la banda.
Nada está de más ni de menos, todo cuadra, hay equilibrio y es genial.
15 setembre, 2008 a les 9:24
Como tu dices: “Sencillamente genial”.
A mi el jazz “piri-piri” no me va mucho, no lo entiendo. Cuando la improvisación se acaba convirtiendo en mis oidos en musica ininteligible y no es mas que notas musicales sueltas que no me dicen nada, pero este disco es diferente.
Me gusta.