Siete casas en Francia
El último libro de Bernardo Atxaga cuenta la vida en el destacamento militar de la Force Publique belga en el Congo, allá por los inicios del siglo XX. Chillidos de chimpancés y mandriles, alcohol y conversaciones vespertinas en el Club Royal, vigilancia de posibles ataques de rebeldes nativos, recogida de caucho o caoba, competiciones de tiro, etc. Aparentemente una vida entretenida pero que en realidad no logra animar el aire de monotonía y apatía que discurre sobre el cuartel.
Y así transcurre todo hasta que la vida se ve alterada por dos hechos fundamentales. El primero: la llegada del oficial Crysostome, un soldado casto y ejemplar, de origen campesino, parco en palabras y tirador extraordinario. Y el segundo: un extravagante plan del rey belga Leopoldo II en relación al Congo y a una futura reina.
La verdad es que Siete casas en Francia engancha porque constantemente tienes en la cabeza el pensamiento de: “no pasa nada pero puede pasar de todo. ¿A dónde va a ir a parar esto?”. Además, la lectura resulta rápida y entretenida, sobre todo por los sucesos, muchas veces con aire de novela de aventuras, y por los pesonajes, que tienen en muchas ocasiones divertidos toques ridículos o excéntricos.
No sé porqué pero resalto un detalle que me pareció curioso: el título. Hasta bien entrada la lectura no conoce uno la vaga (aunque real) relación con la trama central del relato. Y otra cosa: se me quedó grabada una frase de uno de los protagonistas casi al final del libro, también relacionada con el título, que me resultó impactante: “Me marcho a mi octava casa“. Genial por el momento y el contexto.
22 maig, 2009 a les 20:16
m’alegre que t’agradara el “Sant Jordi” d’enguany
22 maig, 2009 a les 21:10
També és el meu (Auto)Sant Jordi, però encara no l’he començat… però no tardaré, m’alegre de les perspectives que em dones; de fet, Atxaga és un dels meus favorits…