El nuevo dardo en la palabra
Publicat en Llibres el 2 febrer, 2010 per Morning Star
Siempre he sido un tanto sibarita con el lenguaje porque creo que dice mucho de una persona: el que es capaz de escribir o hablar correctamente, digamos que indica que tiene la cabeza “bien amueblada”. La verdad es que esta manía quizás me venga heredada, pero el caso es que siempre le he prestado especial atención a gramática, ortografía y vocabulario.
Por esta razón, cuando descubrí que existía El dardo en la palabra, lo compré en seguida y no me defraudó en absoluto. De hecho, me gustó tanto que, en cuanto descubrí que en la biblio estaba la segunda parte, de la que hablaré ahora, no tardé mucho en sacarla (en lo que he tardado ha sido en escribir sobre él, ya).
Para el que no lo sepa, El nuevo dardo en la palabra recoge los artículos escritos por Fernando Lázaro Carreter en el diario El Pais, desde 1999 hasta 2002, en los que critica usos incorrectos del lenguaje, especialmente en los medios de comunicación. Son siempre artículos de lo más didàcticos, escritos con gran sentido del humor y en un perfecto castellano, como no podía ser de otra manera para el que fue director de la Real Academia.
Ha sido con este libro con el que creo que he entendido bien las críticas de Lázaro Carreter. Simplemente, la lengua ya está inventada, y tratar de decir lo mismo con nuevas palabras o adaptando otras, sobra. Si la nueva palabra, extranjerismo o no, aporta algo nuevo, algo que la lengua no tenía, perfecto, un término más.
Bueno, esto además de criticar los usos incorrectos de expresiones existentes (como la diferencia entre hacer agua y hacer aguas, accesible y asequible, escuchar y oir, etc.) o invenciones absurdas o contradictorias (como catástrofe humanitaria, poner los pelos de gallina, sufrir mejoras, etc.).
Hay decenas de palabras y expresiones comentadas. Ahora mismo me acuerdo, por ejemplo, de cargos electos, homosexual, credibilidad, efectivos, recta final, comentar, sensaciones, médico de familia… pero hablar aquí de todas ellas sería un auténtico coñazo. En fin, que recomiendo la lectura a todo el que esté interesado en el uso de la lengua (las primeras páginas de la segunda parte las podéis ver aquí).
Aún así, explicaré una que me impactó bastante y que tengo pendiente de contar. Se trata de la violencia de género. Teóricamente no es del todo correcta porque, en castellano (y en las lenguas románicas), el género tiene un significado gramatical: sólo las palabras tienen género (aquello de “concuerda en género y número…”), y no las personas, que tenemos sexo. En inglés, el término gender significa al mismo tiempo tanto “género” como “sexo”, y resulta que, durante un congreso de la ONU en 1995, los traductores dieron al vocablo “gender” el significado de “sexo”, y ahí se montó el lío. La cuestión es que el uso de la expresión violencia de género está tan extendido que dudo que se pueda “corregir”, pero en fin, que no está mal saberlo.
Va ser un altre regal per a Sant Pere i me’l vaig acabar ja fa prou temps. En el seu dia volia fer un resum pero ho vaig deixar estar perque hi havien dos companyes de Cabilogosfera (bé, una s’ha traslladat) que el tenien en el seu “Estic llegint”.



No es un novela de Montalbano, pero como si lo fuera. El ambiente es casi el mismo que el de todas las novelas del comisario: intrigas políticas, corruptelas, lios amorosos extramatrimoniales, mafia, y como no, un crimen. Todo ello hace que, aunque se eche de menos un poco el sarcasmo e inteligencia del comisario Montalbano, la novela valga como cualquiera de ellas.