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El paradís a El Salt.


octubre 12th, 2008

Han caigut quatre gotes i ja puc oldre a terra humida… La pluja continua. Sembla que plourà prou.

Així és, ha plogut molt i en molts llocs, fins i tot, massa. Al veure l’aigua correr invaixen la meua ment les imatges de El Salt. Les vaig guardar a la memòria ara farà dos anys, però tant em van agradar que fins i tot guarde imatges al mòbil.

ElSalt

Vam decidir anar quan la pluja amainava. Paraigües i botes. Ganes ElSalt2d’eixir al carrer. Un grup d’amics amb semblants il·lusions: veure brotllar l’aigua de la terra que ens encisa. Disposats a fer un camí que em fet moltes vegades des de menuts. Vam descobrir nous colors als arbres, noves formes a la penya. Anavem a un lloc nou… Solcides, enderrocs, relliscades a causa de carreres proposades entre rialles.Res com allò que naix de no saber que fer.

A la gent que no ha estat a Sella, quan li mostre les imatges pensesn que el paradís es troba molt lluny… en certa mesura, m’alegra que no sapiguen on està. El meu jo egoista…

ElSalt3

Amainava però no deixava de caure. La pluja guardava amb insistència aquell llòc on no hi cap cap altra cosa que la pau. Un paradís amb sol o amb nuvols.

Allí, en Sierra Espuña.


març 26th, 2008

Mediante un escueto mensaje de texto al terminal movil, se informa de nuestra llegada Alhama de este modo:

Atención! 2 coxes procedentes de Alicante con 4 sospechos, se aproximan por la rotonda de los jamones. En cuanto hagan asentamiento en campamento les avisaremos de nuevo.

Sierra EspuñaAllí estabamos acercándonos a uno de los Parques Regionales más increibles que he conocido. Nada más llegar pensaba que en algún momento del viaje alguien nos había teletransportado a alguna otra comunidad de España, era curioso como en una comunidad tan afectada por la escsez del agua, se nos mostraba una vegetación tan densa y verde para deleite de los que a través de las ventanillas del coche, perdíamos la cuenta de cuantos pinos había.

Increible! Es chulísimo, está muy bien cuidado, dispone de accesos adecuados, vigilancia forestal, zonas de recreo, zonas de acampada, miradores y un montón de rutas para el senderismo, que para nuestra sorpresa, se encuentran perfectamente marcadas (nos sorprende porque por nuestra zona… las marcas escasean o lo que es peor..inducen a perderse).

Mientras intentabamos llegar a las Paredes de Leyva, y digo intentábamos porque nos dejamos las guías en casa; le comentaba a Victor que “la Caparra” no me contestaba al mensaje y entre risas suponíamos que tenia miedito de los sospechosos. “..bueno, ja després, en arribar al camping, ja si això li toquem i anem a vore-la”.

Es increible la cantidad de “biciclistas” que visitan Sierra Espuña, un montón! Ahora que igual , con un poco de suerte reconocía al hermano de la “Caparra” que suele subir a la sierra con su bici…pero…¡Buá! A saber.
Y en ese momento dos peatones se disponen a cruzar la carretera justo por delante nuestra y:

“ANA!!!!!!!! CAPARRA!!!!!!… CAPARRAAAAAAAAAAA!!! Que fuerte, eres tú,jajajaja.”

Eran “la Caparra” y su hermano “el Chico”. Lo mejor fue que reconocí su mochila estampada!. Bueno no, lo mejor fueron las caras de todos los que estabamos por allí, los ciclistas, montañeros… al ver a una loca bajar gritando del coche, por enmedio de la carretera. Y claro estaba llamando borracha a grito pelao a alguien, jajaja (Estó lo pense luego, claro)

En fin que por esas casualidades, acabaron indicándonos cómo llegar a las paredes de Leyva.

Paredes de LeyvaParedes de LeyvaParedes de LeyvaYo no es que escale mucho, vamos… que no escalo casi nada, por no decir que lo único que hago es monear. Pero si hay alguna vía facilona, pués lo intento. Es muy divertido y las vistas que desde la pared, allí colgada puedes llegar a ver, merecen la pena. Estas fueron IMPRESIONANTES. Era como si una alfombra gigante lo hubiese cubierto todo, y solo asomaban los picos más altos o aquel edificio que en algún otro tiempo fue un sanatorio (o eso nos parecia).

Hizo fresco, pero al solecito se estaba muuuuu bien! Mientras los experimentados escaladores con los que iba, estaban haciendo vías de niveles impensables para mí, yo busque un pequeño asiento cara al sol y leí hasta que éste se escondió. Eso fue el miércoles, porque el Jueves Santo, entre niebla y lluvia, casi nos quedamos “pajarito”.

En definitiva, tengo que volver a vuestras tierras…me he quedado con ganas de más.