Breve historia de la escribanía moderna de Sella

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Este es un estudio novedoso para la historiografía de Sella, donde contamos brevemente lo que conocemos de la historia de la notaría de Sella desde 1620 hasta 1875 y otros detalles curiosos. Incluimos una muy interesante relación de signos notariales de dichos escribanos, los cuales, valorados por su belleza, eran la marca personal que validaba sus documentos. Los hay aquí que, bellos y simples a la vez, causan admiración.

Dicho signo notarial es similar a una firma, situada bajo un dibujo original, a veces con la inicial del nombre o apellido, y coronado por una cruz, a veces literal (barra vertical y horizontal, más o menos decorada, con puntos o triángulos mirando hacia el interior en los extremos de las barras) o simbólica, como en el caso de Pedro Saval (dos triángulos como con forma de reloj de arena, y dentro de esta forma, cuatro puntos que si se unen imaginariamente forman la cruz), y a veces acompañada del anagrama de Jesucristo, I.H.S., como el caso de Joseph Climent.

Apenas conocemos algunos de los escribanos de los primeros años de Sella como villa cristiana (desde 1610). De los primeros registros parroquiales podemos extraer que en Sella actuaron como notarios Ginés Miquel y Miguel Thomas Çaragoçano, aparte de Juan Llinares. Tuvieron un papel importante el Justicia y el bayle de Sella y el Rector de la Parroquia hasta finales del siglo XVII. Durante todo este siglo, los escribanos van y vienen, y se hace uso de los de otras poblaciones vecinas.

Durante estos años, los escribanos principalmente se rigen por la ley foral valenciana, hasta su desaparición en 1707 con la Nueva Planta y las leyes castellanas. Desde entonces adquieren relevancia jurídica textos legales como la Nueva Recopilación de las Leyes de Castilla (1567) o su sucesora, la Novísima Recopilación de las Leyes de España (1805).

Dejando atrás el siglo XVII, a partir de 1700 la notaría de Sella comienza a establecerse de manera independiente con cierto orden y continuidad. Todavía hacia la década de 1720 podemos pensar que “cojeaba” su funcionamiento, en esos momentos el principal notario de la zona es Francés Juan Llorca, de Villajoyosa, y también actúan Juan y Leopoldo Soler, de Relleu. No podemos aseverar una fecha con seguridad, pero creemos que durante la época de Leopoldo y la de su sucesor, Tomás Cerdá, estaría totalmente establecida.

Desde 1791 hasta 1852, domina la notaría la familia Saval (el padre y sus dos hijos), y posteriormente la descendencia seguirá como escribanos del Ayuntamiento. Mantenida una estrecha relación con Relleu desde estos años, Sella y Relleu formarán una zona notarial en la que sus notarios se relacionarán incluso hasta con lazos de sangre. Los de un pueblo lo serán del otro, y viceversa. Finada la saga de los Saval, será Isidro Soler quien vuelva y domine la zona casi en su totalidad, retomando el papel de sus ancestros (Juan y Leopoldo Soler, notarios de Relleu y Sella a principios del XVIII).

Acabada, en el siglo XIX, la I República, desaparece la notaría de Sella con la muerte de su último titular, Juan Bautista Guardiola, en 1875.

Reinando Isabel II, se publica la Ley del Notariado de 28 de mayo de 1862, todavía vigente en España, con sus modificaciones pertinentes. Originalmente constaba de 6 títulos, 48 artículos y diez disposiciones transitorias. Uno de los mayores avances que otorgó esta ley es su artículo 36 es: “Los protocolos pertenecen al Estado. Los Notarios los conservarán, con arreglo a las leyes, como archiveros de los mismos y bajo su responsabilidad”. Anteriormente, y a falta de esta ley, es que muchos protocolos notariales terminaron perdidos, al pertenecer solamente al escribano que los produjo o instituciones como ayuntamientos que tampoco han conservado archivos antiguos, o al haber falta de concienciación acerca de su adecuada conservación.

Ocurría que, al morir un notario, los protocolos pasaban al archivo del siguiente notario o al municipio. En medio de este camino podían perderse o incluso, tiempo después, terminar desencuadernados y reutilizados, como con frecuencia ocurría y causa de que hoy en día se hallen tantísimos manuscritos de toda índole como parte de la encuadernación de un libro posterior. Las instituciones también podían vender en ocasiones papel de su archivo al peso o había mercaderes que vendían tomos antiguos en mal estado para la reutilización del papel, como hemos dicho, en encuadernaciones nuevas.

Brevemente, también se expone la interesante relación de los titulares de la notaría de Orcheta y Relleu con la familia Cerdá de Sella. Estos fueron los Lloret, descendientes de Ginés Miquel, la familia más potentada de la época en la villa y encomienda de Orcheta.

Pasamos ahora a exponer cuanto sabemos de los notarios cuyo testimonio se conserva.

Vicent Olcina nos informa que el primer notario que le consta es Jaume Llinares, en 1620, sobrino del párroco Salvador Llinares, que ejerció en Sella en el período aproximado de 1603-1622, naturales ambos de Villajoyosa. Jaume fue bayle de Sella durante el período 1605-1609, más tarde ejerció como notario en Valencia.

Ginés Miquel, nacido en Monòver en 1580, hijo de Melchior. Se estableció en Villajoyosa a principios del siglo XVII, dando origen a esta reconocida familia vilera y de notarios. Como escribano, daba sus servicios a los pueblos de la comarca. En los registros parroquiales de Sella consta por primera vez en la partida de defunción de Cosme García, el 12 de abril de 1627, quien otorgó su testamento ante el Miquel, quien también consta arrendador de Sella. Aunque a Olcina ya le consta como arrendador de Sella en 1622-1623. En 1640 consta de nuevo, esta vez en la partida de defunción de Lucas Montull, Cura de Sella, donde dice que hizo su testamento el 9 de abril, y en donde, además, consta como su albacea testamentario Isidro Miquel Santapau, hijo de Ginés, que más tarde también seguirá el oficio de notario o escribano, al igual que sus descendientes. La última vez que aparezca mencionado será en la partida de defunción de Vicent Cerdá, de Agres, el 5 de agosto de 1645. Alrededor de esa fecha y principios del año siguiente debió fallecer, porque, en el censo de 1646 de Villajoyosa, su mujer ya consta viuda.

Detalle de la mención de Ginés Miquel y su hijo Isidro Miquel en 1640. Quinque Libri I (Archivo Parroquial de Sella). [“…feu testament rebut per Gines Miquel en 19 de Abril 1640, a lo qual se dexa per anima sua y demes difunts lo que sobraria pagats sos deutes y altres coses. conforme consta ab la clausula. deixa en marmesor a Hysidro Miquel fill del dit Gines Miquel noty. / [Jaume] yvanyes Retor de relleu”]

Miguel Thomas o Miguel Thomas Çaragoçano (de ambas maneras viene escrito), pudiera ser originario de la zona de la huerta de Alicante. Es mencionado por primera vez, según los registros parroquiales, en 1630, en la defunción de Philippe Boix, marido de Hisabet Pérez; vuelve a mencionarse en 1631, en la defunción de Visente Boix, hermano del anterior, marido de Leonor Picó. Ambos hermanos eran naturales de Alicante. Su última aparición es en 1633, en la defunción de Leonor Ángela Catharina Sempere, esposa del Visent Cerdá arriba mencionado, quien otorgó su testamento ante dicho notario el 2-9-1632. Carecemos de más referencias.

En 1631, Ángela Bendicho o Benito, mujer de Thomas Planelles, consta que otorgó testamento en Benimagrell ante el notario Berthomeu Planelles, imaginamos sería pariente de su esposo, y que todos serían naturales de la huerta de Alicante.

También podía pasar que no hubiera notario o escribano en Sella durante el lecho de muerte de algún vecino, por lo que se acudía a la alternativa del testamento nuncupativo, un tipo de testamento hecho en presencia de varios testigos y de palabra. En los primeros registros parroquiales de Sella encontramos diferentes ejemplos.

La mayoría acudían al Rector, puede que hicieran dicho testamento a la vez que se les administraban los Santos Sacramentos. El primero registrado fue en la defunción de Lluis Climent, en 1627. Posteriormente, el Rector debía dar dicha acta testamentaria a un notario para que lo elevara a fe pública y tuviera validez legal, o en caso de no haber ninguno, al Justicia del pueblo, para que registrara el acto en “lo llibre de la cort” del Justicia. Tenemos un ejemplo en 1660, en la defunción de Francés Soler, quien hizo testamento nuncupativo ante el vicario Margarit y éste se lo entregó al notario Francisco Martorell, quien a la vez también era escribano de la corte de Justicia de Sella.

En siglos posteriores, esta práctica se abandona, exceptuando algunos testamentos nuncupativos que hemos hallado durante la primera mitad del siglo XIX, en los protocolos de los Saval (siempre de individuos de Relleu, por carecer en esos momentos de notario) y algunos en los registros de Isidro Soler. A estos testamentos les sigue el testimonio de diversos testigos para hacer válido el acto.

Jayme Ortiz, menor, marido de Margarita Anna Pérez, fallecido en 1630, en cambio, otorgó su testamento nuncupativo directamente ante “la corte de Sella”. O, en 1663, el Rector entregó directamente el testamento nuncupativo de Luisa Ortiz Alemany “al Justicia de Sella”.

En 1632 falleció Anna Terola, mujer de Jusepe Torregrosa, y por no haber notario en ese momento en el pueblo, otorgó testamento nuncupativo ante el Rector de Sella y dos testigos, el primero en que consta haberlos. Este tipo de testamentos podían ser de palabra o escritos por el propio Cura, y muchos de ellos eran después entregados al notario para que diera fe pública del acto. Los dos primeros testamentos que constan “de palabra” ante el Rector, por no haber notario, fueron los de Gaume Ortiz y Betriu Aiele, mujer de Lluc García, en 1643 y 1644, respectivamente.

Otro caso fue el ocurrido entre 1633-1635, siendo Jusepe Pérez, bayle de Sella, el encargado de recibir los testamentos.

En 1633, en el fallecimiento de Lorenzo Pérez, marido de Ángela Pereza, éste otorgó testamento “ad pias causas” ante el bayle, “que tiene la corte de Sella” en ese momento, y ante cinco testigos (Visente Brotons, Damià Alemañ, Pere Castelló, Thomas Pérez y Matheu Planelles, dotor, vecinos de Sella). No sabemos cuáles bienes dejó, solamente que su mujer fue usufructuaria de los mismos hasta su fallecimiento y después la iglesia sería la heredera de todos los bienes del difunto.

Los casos de 1634 y 1635 son a causa de “no hallarse notario alguno”. En 1635 el fallecido fue Jayme Linares, jurado de Sella.

A partir de 1660, Francisco Martorell es “notario escriva de la Cort del Justiçia de Sella” durante algunos años.

En 1697, consta Pere Juan Riudaura, notario de Bocairent. A Olcina le consta arrendador de Sella el 2 de enero de 1700.

También son mencionados a finales del siglo XVII Jaume Sala, “notari de Orcheta”, según me consta, entre 1663-1702 por los registros parroquiales de Orcheta, y Gaspar Monerris, “notari de Penaguila”. Jaume Sala estaba casado con Tomasa Sala y tuvieron varios hijos en Orcheta. Olcina me informa que de Monerris existen protocolos entre 1665 y 1711, y que en 20 de enero de 1711, le consta es “escribano de la Baronia de Sella”.

Entra en dinámica con estos dos últimos notarios el párroco de Sella, Mosén Geroni Barrachina, el major. Natural de Cocentaina, entró como Rector de la parroquia de Sella en 1665. Durante sus continuas visitas a su ciudad natal, aprovechaba para pasar por Penáguila y entregarle a Monerris los testamentos nuncupativos que había recibido. De igual manera hacía al bajar a Villajoyosa, que teniendo de paso Orcheta, visitaba a Sala.

Ocasionalmente, en 1705, encontramos que recibe un testamento Juan Soler, notario de Relleu. Debe tratarse de algún antepasado de los modernos Soler que todos conocemos y de los que más adelante hablaremos.

También lo hemos encontrado mencionado en algunas defunciones de Orcheta entre 1694-1708.

Detalle de la mención de Juan Soler en 1705. Quinque Libri II (Archivo Parroquial de Sella).

Es notario de Villajoyosa, al menos, entre la década de 1690 y 1740, Francés Juan Llorca, que en numerosas ocasiones también actúa como notario y escribano de Sella. Se conservan 13 tomos del período 1710-1740 en el Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa, aparte de otros tomos sueltos que nos comenta Albert Alcaraz, archivero de Villajoyosa, desde la década de 1690. Otro importante documento para la historia de Sella se conserva, redactado por la pluma de Francés Juan: el Cabreve de 1726, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Alicante.

Antonio Amorós, genealogista de Villajoyosa, nos informa que este notario nació en dicho pueblo el 4 de noviembre de 1669, bautizado como Francés Juan Tomás, y casó en 1686 con Cayetana Vaello Morales (hija del también escribano Francés Vicent Damià Vaello Ibáñez). Su hijo Carlos Marc Llorca Vaello (Villajoyosa, 1706), también fue notario, del que se conservan 3 tomos de protocolos notariales en el mencionado Archivo notarial, del período 1732-1741.

Francés Juan tuvo un hermano mayor llamado Álvaro Josep Llorca (Villajoyosa, 1658), y también otro hijo, llamado Álvaro Josep Llorca (Villajoyosa, 1698), creemos que uno de estos dos también pudo haber sido escribano, más adelante mencionado.

Signe notarial de Francés Juan Llorca en 1721. Archivo particular de Paco Maciá Fuster, publicado en su blog La Vila y comarca.

Nos consta por algunas referencias y una escritura del Conde de Cirat, que, entre aproximadamente, y sin poder puntualizar mejor, 1722 y 1744, Leopoldo Soler, de Relleu, fue notario de Sella (al menos los últimos de estos años). En dicha escritura que conservamos, con fecha 20-6-1738, dice textualmente “Leopoldo Soler Escno. del Rey Nuestro Señor (…) y del Jusgado y Aiuntamto. de la presente Villa y Varonia de Sella, y Vezino de la de Relleu, Certifico y doy fee…”, otorgada en Relleu. Además, acompaña al reverso una certificación de los escribanos Casiano Pérez de Relleu y Joseph Climent de Sella, dando fe de que dicho Soler es “Escrivano Publico y de el Ayuntamto. y Jusgado de la Varonia de Sella, y Vsa y exerse dho oficio”. No sabemos tampoco la filiación de este Soler con el resto de los mencionados aquí, aunque su relación nos debe ser obvia.

Paco Maciá, en su blog La Vila y comarca, cita una escritura de Soler, otorgada el 21 de junio de 1722 en Relleu.

Signo notarial de Leopoldo Soler en 1738. Fondo Condes de Cirat (Arxiu de Sella).

Durante esta primera mitad del siglo XVIII, también son mencionados en los registros parroquiales los sobredicho Joseph Climent y Álvaro Llorca, escribanos. El Llorca, como ya hemos dicho anteriormente, debe tener relación de sangre con Francés Juan Llorca, quizás su hijo y aprendiz cuando se le menciona como testigo en el Cabreve de Sella de 1726.

Joseph Climent, como hemos expuesto, era escribano de Sella en 1738. Paco Maciá cita también una escritura de Joseph Climent, ahora notario de Relleu, otorgada en dicha baronía en 23 de septiembre de 1773, en la que consta de testigo Vicente Cabot, amanuense.

Signo notarial de Joseph Climent en 1738. Fondo Condes de Cirat (Arxiu de Sella).

Olcina, de nuevo, nos da una interesante referencia, en cuanto al Climent, de 1743: “pago del arriendo Joseph Climent escribano real residente al presente en la villa de Relleu, y que desempeñaría con puntualidad y limpieza las cortes ó escrivania de la Baronia de Sella”. No sabemos de dónde era natural el Climent, pero pensamos que de la comarca.

El primer notario de Sella, natural de aquí, que nos conste, fue Thomas Geroni Leopoldo Cerdá García, conocido simplemente como Tomás Cerdá. Nació el 3 de octubre de 1719 y fue bautizado el día 8, siendo sus padrinos Leopoldo Soler, el notario (por quien le pusieron dicho tercer nombre), y Feliciana García. Era hermano mellizo de Amaro Juan Thomas Cerdá García.

Comenzó con la notaría de Sella en 1745, cuya primera escritura conservada data del 19 de septiembre de 1745. En el Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa se conservan 14 tomos de protocolos notariales suyos, hasta 1789, cuando falleció el 14 de noviembre.

Portada del primer protocolo de Tomás Cerdá (1745-1747). Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Casó con María Lloret García, de Orcheta, en dicho pueblo en 1747, donde no había notario y actuaba como tal muchas veces. Su primogénito, Thomas Salvador Francisco Cerdá Lloret (1748-1823), consta muchas veces como escribiente, pero no llegó a notario como su padre. Fue el segundón, Salvador Jusepe Francisco Cerdá Lloret (1751-1820), conocido como Mosén Salvador Cerdá, quien sí llegó a párroco ecónomo y Patrimonista de la Parroquial de Sella, y ejerció algún tiempo de Vicario de Alfaz de Polop. Otorgó testamento un año antes de fallecer ante el escribano de Villajoyosa, Gerónimo Cabot.

Hubo un pequeño lapso de dos años en que quedó Sella sin notario, y llegó Josef Llinares, del que se conserva un tomo de escrituras de 1789-1792 en el Archivo Histórico Provincial de Alicante. Este notario se movía por todos los pueblos de la zona y se conservan varios tomos más suyos de distintos lugares (durante la etapa de 1786-1789 es notario de Orcheta, razón por la que, al quedar Sella sin nadie que ocupe la escribanía, toma él el relevo provisional).

Signo notarial de Josef Llinares en 1791. Archivo Histórico Provincial de Alicante.

Pasado este pequeño período, ocupado por Llinares, comienza el siglo de los Saval. El nuevo notario que vino fue Josef Saval Botella, nacido hacia 1751 en Callosa d’en Sarrià, “Escrivano Real y de los Juzgados” que se trasladó a Sella en 1791. Permanece en el cargo hasta 1829, cuando pasa el testigo a su hijo mayor, José María. Termina falleciendo el 6 de mayo de 1835, habiendo hecho testamento “ante si mismo” en 1827, disponiendo ser enterrado con ataúd y habito de San Francisco, nombrando albaceas a su mujer Martiniana Galiana Jordá y a su hija Josefa María, aunque su esposa, desgraciadamente, falleció un año atrás.

Olcina nos da la referencia del Asiento Real que lo nombrará Escribano Real con residencia en la Baronía de Sella, expedido en 12 de julio de 1791 (Archivo Histórico Nacional, Sección Consejos, L. 2505, Fol. 347). Es, precisamente, cuatro meses después, que Saval otorga su primera escritura pública en Sella, el 7 de noviembre de 1791.

En el Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa se conservan los 13 tomos que conforman todo su trabajo.

Portada del primer protocolo de Josef Saval (1791-1792). Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.
Signo notarial de Josef Saval Botella en 1829, al finalizar su último tomo. Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Heredó la notaría su hijo Josef María Saval Galiana (José María Saval), nacido en Sella el 13 de noviembre de 1795, que tomó el relevo en 1830, y fue notario hasta 1852, falleciendo fadrí (no conocemos su defunción, pero es de suponer que sería en 1852).

Signo notarial de José María Saval en 1832. Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

También fue notario su hermano menor, Pedro Jayme Saval Galiana (Pedro Saval), nacido en Sella el 23 de julio de 1800, que fue “Escrivano Real de Almusafes” hasta 1836. Fallecido su padre, regresó a Sella, donde actuó como notario de Sella y Relleu en 1836, y entre 1837 y 1842 fue notario de Finestrat y Monforte. Falleció en Sella el 15 de octubre de 1842. Contrajo matrimonio en Alicante con Francisca Rovira Tresarriu en 1823. De él quedó descendencia.

Signo notarial de Pedro Saval en 1836. Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Ambos hermanos, primero José María y unos años después Pedro, y a temprana edad (alrededor de los 15), empiezan a aparecer como testigos de incontables otorgamientos de su padre Josef Saval, constando casi siempre como amanuenses. Pedro seguirá apareciendo como tal durante los primeros años de la notaría de su hermano, hasta que a mediados de la década de 1830 salió de Sella para proseguir con sus estudios. En el dicho archivo de Villajoyosa se conservan, de José María, 8 tomos, y de Pedro, 1 de Sella y 6 de Finestrat.

Entre los años 1812 y 1827, período en que Relleu careció de notario, los Saval se ocuparon mayoritariamente de dicha labor, por el parentesco que los unía. Me refiero a que la hermana mayor de José María y Pedro, María Antonia Saval Galiana (ca. 1785-1823), casó con Ricardo Pérez Marco (cuñado de Leopoldo Soler Úbeda, y seguramente nieto del notario Casiano Pérez, ambos de Relleu) en Sella en 1810. A raíz de esto, se ocuparon de dicha escribanía hasta casi la jubilación de Saval padre y la llegada a Relleu del notario Gerónimo Lloret Giner, quien, a su marcha, fue relevado por Isidro Soler, del que ahora hablaremos. La notaría de los Saval, hubiera o no notario en Relleu, siempre dio un gran servicio a Relleu, según hemos podido comprobar, durante todos sus años en activo.

Los Saval, llegados a la década de 1850, abandonaron el oficio de notarios, aunque todavía quedaron dos generaciones de escribanos del Ayuntamiento de Sella. El primero fue el primogénito de Pedro Saval, José María Saval Rovira (1824-1907). Antes de los 20 años comienza siendo discípulo de su tío José María, apareciendo a partir de la década de 1840 en una inmensa cantidad de escrituras como testigo y, hacia la década de 1850, como escribiente o Secretario del Ayuntamiento de Sella. Casó en Sella en 1847 con Ángela Soler Climent, y su primogénito, José María Saval Soler (1850-1932) también aprendió el oficio de escribano, siendo secretario del Ayuntamiento de Aigües en 1875 y después logró plaza en Sella hasta su jubilación por el año 1927.

Probablemente la notaría de los Saval estuvo en la calle de Jesús, nº. 3, eso creemos, al menos, de Pedro Saval y sus descendientes. En esta casa es donde las últimas generaciones de Saval nacieron y pertenecía a José María Saval Rovira en 1893.

Hubo, de nuevo, un lapso entre 1852 y 1854 sin notario. Acabado este tiempo, llegó a Sella Isidro Soler Pérez, l’Escrivà, natural de Relleu y hermano del Magistrado Francisco Soler. Presumiblemente fue aquí donde comenzó a trabajar de escribano, en 1854, hasta 1864, realizando en total 11 tomos. Prosiguió, a partir de 1865 hasta 1910, su labor como notario de Relleu, dejando otros 46 tomos, conservados en el Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa. Aun así, Soler continuaría ejerciendo constantemente en Sella durante todos sus años en activo, conocido popularmente por plantar su mesa y escribanía en el linde entre Relleu y Sella, la partida conocida como Racó Ample, y otorgar allí las escrituras pertinentes. No son solo dichos, sino que dicha realidad está reflejada desde las primeras páginas de su primer protocolo notarial, al comienzo de las cuales reza “En la Partida del Rincon ancho termino de esta Villa de Sella…”.

Signo notarial de Isidro Soler en 1854. Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Al no haber falta urgente, todavía tardaron unos años hasta nombrar un nuevo notario de Sella. En 1867 sacaron a concurso dicho puesto, y en 1868 fue nombrado notario de Sella el callosino Juan Bautista Guardiola Tassa (1829-1875). Según dice en su primer tomo de escrituras, fue nombrado en Diciembre de 1868 notario de Sella por el Gobierno Provisional. Duró en el cargo poco tiempo, pues falleció aquí en Sella el 2 de enero de 1875 en la calle de Valencia, nº. 5, a causa de una esternalgia. Le nació aquí una hija en 1871, en la Calle de Abajo, nº. 13. No sabemos en cual de ambas viviendas tendría su notaría, aunque es posible que con los años fuese cambiando de domicilio.

Signatura notarial de J.B. Guardiola (1869)

Mencionaremos que tuvo un hijo, llamado Juan Bautista Guardiola Salazar, que falleció en 1914 en Cullera, en donde fue Concejal y Jefe de los Tradicionalistas de dicho municipio. Éste tuvo también un hijo, Juan Guardiola Murillo, que llegó a ser Teniente de Alcalde de Cullera durante el régimen franquista.

Una vez fallecido también Isidro Soler en 1910, que todavía se encargaba de muchas de nuestras escrituras, los sellardos empezamos a requerir mucho más el uso de notarios de Villajoyosa, Benidorm, Alicante o Valencia, en su mayoría, dispersándose, así, los otorgamientos modernos. Dicha lista, que hemos intentado redactar, es demasiado extensa como para plasmarla.

El único que nos parece interesante nombrar es Joaquín Sapena Tomás, natural de Sella, donde nació el 23 de noviembre de 1922. Estableció su notaría en Valencia ciudad, donde falleció el 17 de marzo de 2010. Actualmente prosiguen con la notaría sus hijos Joaquín y Francisco José Sapena Davó.

Signo notarial de Joaquín Sapena en 1988. Escritura del archivo personal de la familia Rubio.

***

Para concluir, quiero añadir unas escuetas notas sobre tres notarios de Orcheta, todos de la misma familia, que descendían también de los Cerdá de Sella y emparentan con dos notarios de los que hemos ya expuesto en este artículo.

El primero es Gerónimo Carlos Lloret García, nacido en Orcheta en 1722 (falleció alrededor de 1802). Fue hijo de Geroni Francés Lloret Miquel (por línea materna es bisnieto del notario Ginés Miquel, estudiado en este artículo) y de Anna María Thomasa Bonaventura García Cerdá (Sella, 1696, bisnieta del primer Cerdá de Sella).

Fue notario de Orcheta entre 1749-1802, de cuyo período se conservan 16 tomos en el Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Signo notarial de Gerónimo Lloret García en 1788. Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Casó en Calpe con Mariana Garulo Sapena, natural de allá. Su hijo Marcelino Lloret (Orcheta, 1775) casó en Sella con María Giner Cerdá (hija de l’agüelo Giner) y tuvieron a Gerónimo Lloret Giner (Orcheta, 1800), también escribano, que ejerció, primero, en Relleu durante los períodos 1827-1858 y 1861-1864 y, después, en Villajoyosa, durante los períodos 1859-1860 y 1865-1875. De Relleu, se conservan 17 tomos y de Villajoyosa, 12, todos en el Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Signo notarial de Gerónimo Lloret Giner en 1846. Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Por otro lado, también tenemos a Salvador Tomás Lloret Cerdá (Orcheta, 1761-1830). Hijo de Miguel Gerónimo Hilario Lloret García (hermano menor de Gerónimo Lloret García), de Orcheta, y de Juana Ana Thomasa Mónica Cerdá Seva (sobrina del notario Tomás Cerdá, de Sella, también estudiado en este artículo). Casó con su prima Paula María Lloret Garulo (Orcheta, 1781 – Torrevieja, 1862), viuda, hija del notario Gerónimo Lloret García.

Firma de Salvador Lloret en 1824. Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa.

Existen 13 tomos de protocolos notariales de Orcheta de los períodos 1784-1802 y 1806-1829, en el Archivo Histórico Notarial de Villajoyosa. En el tomo de 1826, folio 89, se conserva un recorte del Boletín del Colegio de Notarios de Valencia, sin fecha, donde dice que es notario de Orcheta y Relleu (debió ser entre 1812-1826).

Albert Rubio,

descendiente de 11ª generación de los notarios Ginés Miquel y Jaume Sala

Referencias: